
En 1916, un voraz incendio redujo a escombros y cenizas el Palacio Municipal, que recientemente se había construido en la misma extensión y lugar del actual, el cual tenía dos plantas, la primera de adobe y la segunda de madera, techos de teja y arcadas estilo español con garitones (galeras) de calicanto en sus extremos Oriente y Poniente frente de la Plaza Pública, hoy Alameda Central “Raúl Francisco Munguía”...